Un cono de luz donde sentarse a intercambiar tesoros. Te daré lo que encuentro mientras leo, converso con presentes o ausentes, lo que me espabila cuando hago zapping en el tv, o cuando simplemente navego sin rumbo, mientras transcurre la noche afuera y dentro del mundo, que también se llama red.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
domingo, 26 de julio de 2015
La Biblia envenenada o el veneno de alacrán azul
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| Barbara Kingsolver |
Esta novelista y poeta, bióloga de formación, escribió una de las grandes obras maestras que versan sobre el colonialismo; en este caso, la recién iniciada y convulsa emancipación del colonialismo belga en el Congo de Patricio Lumumba.
La Biblia envenenada está contada por cinco voces distintas. Es 1959 y las cuatro hijas de un misionero y su esposa han llegado desde Georgia para acompañarlo en una obra evangelizadora que termina (pues comienza) siendo inútil. Sin entender qué es África y qué hacen allí, mucho menos al trasnochado patriarca que las arrastra a un destino amenazador, cada una relata quién es y qué termina siendo, pues esta es una historia, definitivamente, sobre la conversión.
Nadie podía hablar sobre la poderosa naturaleza del Congo y sobre la brutal y persistente herida del colonialismo si no lo vivió en primera persona. Esto es más que una historia, un testimonio. Es por la brillantez de su prosa y su tema apasionante que ha sido traducido a varias lenguas y es un éxito de ventas.
Te propongo, como siempre, un fragmento de esta novela que, como el alacrán azul, pica y salva. Si extrañamente no quedara en los anaqueles de tu memoria, al menos resultará una lectura fascinante.
Día uno en el Congo, y mi flamante vestido de hilo verde hiedra,
acampanado y de botones cuadrados de madreperla, ya estaba hecho un desastre. Estábamos tan
estrechos que no había sitio para respirar, si es que pretendías hacerlo, pues lo más
posible es que contrajéramos todos los gérmenes que existían en ese lugar. Otra cosa que
deberíamos haber traído: Listerine. Un cincuenta y cinco por ciento menos de resfriados. Un
rugido de voces y de cantos de extraños pájaros me bombardeaban los oídos y me atiborraban la
cabeza. Soy muy sensible a cualquier tipo de ruido, y eso y aquella luz tan brillante me
daban dolor de cabeza, aunque el sol, al menos, había bajado un poco. De otro modo probablemente
habría seguido el ejemplo de Ruth May y me habría desmayado o vomitado, sus dos grandes
hazañas del día.
Sentía un pellizco en la nuca, y el corazón me batía como un tambor. Habían
encendido una horrorosa y rugiente hoguera en un extremo de la iglesia. Un humo grasiento
flotaba sobre nuestras cabezas como una red bajo el techo de paja. El olor era tan fuerte
que cualquier animal conocido se habría ahogado. En el interior de aquel fuego de un vivo
naranja distinguí la silueta de una cosa oscura que daba vueltas y estaba atravesada de parte
a parte, con sus cuatro rígidas patas abiertas, como pidiendo ayuda. Mi intuición femenina
me dijo que mi destino era morir allí y esa vez, sin que ni siquiera mi madre me pusiera
la mano en la frente para ver si sudaba. Pensé en las escasas ocasiones en que había intentado –lo
admito– provocarme fiebre para no tener que ir a la escuela o a la iglesia. Ahora
un verdadero fuego me golpeaba las sienes, todas las fiebres que había deseado tener me
invadían por fin.
sábado, 16 de mayo de 2015
Lo indecible (I)
De lo mucho que se ha dicho sobre Eliseo Diego --para mí el más grande de los poetas cubanos-- me interesan especialmente estas palabras de Jorge Teillier:
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| Eliseo Diego |
"Es un espíritu sabio y silencioso: un poeta excepcional. En su voz resucita la infancia de todos, que estuvo a punto de extraviarse para siempre [...] Eliseo es la otra voz, la visión más íntima, la épica de la niñez prodigiosa, la voz y la imagen sensible de los mundos interiores, la presencia de los espejos familiares que sutilmente rescatan el rostro múltiple de quienes fuimos y seremos durante la infancia. Voy descubriéndolo con asombro y devoción. Hay algo misterioso y casi clandestino en la voz de Eliseo: es un soplo subterráneo que hace vibrar los vasos comunicantes entre la vida y la muerte. Ah, el terrible esplendor de estar vivo, como dice en uno de sus textos."
De la obra inmensa de Eliseo pudiera recomendarte cualquier poema, abrir un libro al azar y decir: es este, y el elegido siempre me haría quedar bien. Prefiero remitirte a su propia voz mientras lee uno de mis textos preferidos: el del payaso que dice a su hijo que no importa lo que haga, es necesario hacerlo todo bien.
Pincha donde dice lectura y entra para siempre. domingo, 3 de mayo de 2015
Lo indecible
Hay escritores que logran comunicar lo indecible, lo que no hay modo de contar con palabras, lo que es inasible esencialmente: un estado de ánimo, una sensación, un sentimiento. Para colmo lo hacen con pocas palabras, dígamos que con las únicas palabras posibles.
Esta es uno de ellos, la poeta norteamericana Anne Sexton, de quien pondré otra entrada con algo de su vida, porque era todo un personaje. Por ahora este hermoso poema, que no sé cómo pudo ser escrito, cómo es tan perfecto:
Solo una vez
Solo una vez supe para qué servía la vida.
En Boston, de repente, lo entendí;
caminé junto al río Charles,
observé las luces mimetizándose,
todas de neón, luces estroboscópicas,
abriendo sus bocas como cantantes de ópera;
conté las estrellas, mis pequeñas defensoras,
mis cicatrices de margarita,
y comprendí que paseaba mi amor
por la orilla de la verde noche y lloré
vaciando mi corazón hacia los coches del este y lloré
vaciando mi corazón hacia los coches del oeste y llevé
mi verdad sobre un pequeño puente encorvado
y apresuré mi verdad, su encanto, hacia casa
y atesoré estas constantes hasta el amanecer
solo para descubrir que se habían ido.
jueves, 21 de noviembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
Fina Farcía Marruz, candidata al Premio Cervantes
La poetisa cubana Fina García Marruz es candidata al Premio Cervantes
2013, el cual se dará a conocer el próximo martes. El Premio Cervantes es el más importante de cuantos se conceden en los países de habla
hispana. La intelectual cubana figura en la lista de aspirante junto a
los escritores Sergio Ramírez, Juan y Luis Goytisolo, Fernando del Paso y
Francisco Nieva.
Creado en 1975 por el Ministerio de Cultura, está dotado con 125.000
euros y reconoce la figura de un escritor que con el conjunto de su obra
haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano.
Y, aunque no figura en la bases del premio, habitualmente se cumple
una ley no escrita que reparte alternativamente, cada año, el galardón
entre Latinoamérica y España, por lo que en 2013 debería otorgarse a un
escritor latinoamericano, ya que en la pasada edición recayó en el
escritor español José Manuel Caballero Bonald.
Así, si se sigue respetando esta convención, estarían bien situados
para ganar el premio Cervantes 2013, según diversas fuentes consultadas
por Efe, el escritor y exvicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez, el
mexicano Fernando del Paso, el argentino Ricardo Piglia, el nicaragüense
Ernesto Cardenal, la poeta cubana Fina García Marruz o el bardo
venezolano Rafael Cadenas.
Aunque, si en esta edición no se respetase esta tradición y se optara
por un escritor español, la terna de nombres la encabezarían Juan
Goytisolo, Francisco Nieva, Luis Goytisolo y Eduardo Mendoza.
En los 38 años de vida que tiene el premio Cervantes solo en tres
ocasiones ha recaído en una mujer: las españolas María Zambrano (1988) y
Ana María Matute (2010) y la cubana Dulce María Loynaz (1992).
La composición del jurado del Cervantes, de once miembros, está
formada por los ganadores de las dos última ediciones, José Manuel
Caballero Bonald (2012) y Nicanor Parra (2011), y por el director de la
Real Academia de la Lengua Española, José Manuel Blecua entre otros.
(Con información de EFE)
sábado, 14 de septiembre de 2013
Viernes 1: 30 pm
Copa plástica,
la noche es de los otros y ha
manado a otro sitio.
Como un golpe en el plexo la
huida de la noche...
Cuando empiece a quitarme
lo que se llamaría juventud
contra la servilleta
(mi Warhol desechable)
cuéntame entre los muertos.
De La vida en otra parte
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