sábado, 14 de abril de 2012

Por esa puerta azul que lleva a Facebook...


Por esa puerta azul que lleva a Facebook mis amigos salieron. Y de este lado yo no me atrevo a cerrar. Por si acaso no vuelven habrá de entrar el viento.



La sal de la tierra

para Lidialys y Andrés
para Legna

Que te vuelva a encontrar, amiga mía,
que las luces de Facebook y sus cables acuáticos
me lleven hasta ti,
que códigos binarios reedifiquen tu rostro;
que lo que no comprendo sea amable.
Que te vuelva a encontrar, amigo mío,
la cerveza en tu perga
lanza al aire sus ebrios voladores de espuma
y tú tienes los años que yo resisto ahora
y yo estoy en mis veinte todavía,
que te vuelva a encontrar así pasen mil años
al final de esa tarde en la Pastora;
que mis fotos te guarden.
Que te vuelva a encontrar, amiga mía,
que me asistan las ruedas de plegaria
impulsadas por viento
y las ruedas de agua,
que te vuelva a encontrar: tú la joya en el loto;
que lo desconocido sea amable.
Que te vuelva a encontrar, amigo mío, 
que pierda yo aquel tren mientras vuelves a casa
–sin saberlo allí estoy soplando mi café–
que me extiendas tu nombre en la sala más tibia;
que nos confiemos siempre
en la amabilidad de los extraños.  
Que los vuelva a encontrar, amigos míos,
en Mallorca, New Jersey, Santa Clara,
que todo es escenario pero ustedes son tierra
el eje donde rota el mundo conocido,
debajo de sus ramas nos tomamos las pergas
nos reímos de nada,
amigo, mi confianza.