jueves, 17 de mayo de 2012

Lo sagrado

Exterior del Cobre. Al fondo la mina.

Hay lugares sagrados. Lugares donde la mirada va hacia arriba yendo hacia adentro. El Cobre es uno de ellos y sabe añadir a su belleza serena, esplendente, el valor ya casi extinto del silencio. Devotos y no devotos estuvimos allí con la certeza de que nuestras sandalias pisaban tierra santa: no solo en los atrios de la iglesia bellísima que se restauraba, no solo ante la figura que apareció flotando sobre las aguas a tres pescadores y ahora preside al país con una única frase: “Yo soy la Virgen de la Caridad”. Lo sagrado también estaba a lo lejos: en la mina rojiza que parecía salida de otro espacio y otro tiempo, y en la lejana y casi invisible escultura del esclavo que marca el sitio de una herida que no ha de cerrar nunca. Lo sagrado nos esperó esa tarde en las callecitas del Cobre y viajó con nosotros de regreso.

Vas a escuchar de La misa cubana de José María Vitier, interpretado por la Orquesta de Cámara Nacional y el Coro Exaudi, el "Kyrie Eleison", uno de los más antiguos cantos gregorianos, que dice en griego "Señor, ten piedad".   

Interior de la iglesia. Al fondo y encima la imagen de la Caridad